Animación argentina: hacia los 200 años y más allá

Caía el sol sobre el río Paraná. En la Isla de los Inventos, ubicada a su lado, se realizó la charla sobre los 100 años de animación en la edición 24º del Festival de Cine latinoamericano de Rosario. Estuvo a cargo de Raúl Manrupe, guionista, escritor, especializado en publicidad y figura reconocida en el ambiente cinematográfico.

La charla comenzó con una breve introducción sobre el trabajo acerca de la recuperación del material fílmico de los años 50, que será estrenado en el mes de diciembre. Este proyecto fue complejo ya que las animaciones argentinas fueron descuidadas a lo largo del tiempo. Algunas fueron descartadas y se pudieron recuperar gracias a la colaboración de familiares de los dibujantes, donaciones e, incluso, material rescatado de basureros.

Los espectadores interesados en la charla interactuaron con el expositor haciendo comentarios sobre los diferentes cortos y sus autores. Raúl destacó la fuerte presencia rosarina en cuanto a la creación y exportación de animación, ya que aquí hubo un gran crecimiento en los últimos años. La Escuela para Animadores Rosario tiene una presencia que ni en Buenos Aires existe. Si bien era una presentación en un festival, el equipo profesional se encargó de romper con la formalidad del evento contando algunos chistes y con mates de por medio.

En la Argentina, normalmente los personajes eran paisanos como Paturuzú. El boom llegó de la mano de Hijitus, que apareció desde el campo de la publicidad. El gran fenómeno de la animación surgió con Metegol  en 2013, animación 3D dirigida por Juan José Campanella, inspirada en el cuento Memorias de un wing derecho del escritor rosarino Roberto Fontanarrosa.

Los videos, enlazados con diferentes animaciones recuperadas desde la primera guerra mundial hasta la actualidad, generaron un clima de interés e impacto en los asistentes. Presentaron el tráiler del corto Onion  del director Juan Pablo Zaramella, que fue mostrada en el festival esa misma semana.

Cuando la charla estaba llegando a su fin, comenzó un debate con preguntas y respuestas de parte de estudiantes y profesores de la Escuela para Animadores y la audiencia en general. Raúl Manrupe estaba mucho más interesado en interactuar con el público que en dar una charla donde él fuera la única voz. Los alumnos esperaban con ansias el nuevo libro del expositor e hicieron comentarios del anterior en cuanto al buen contenido y el aporte que representa para todos los interesados en la animación.

Por Guadalupe Carmona, Lucía Ghergo, Catalina Barberis y Camila Walsh. Estudiantes del Seminario Ciberculturas 2017.

         

Comments